Migración y Desarrollo

La migración internacional ha sido un rasgo persistente de la historia de los países de Iberoamérica.

Tradicionalmente, la emigración se ha convertido en un proceso de enriquecimiento sin el cual no se podría explicar la actual sociedad global. Como parte del actual proceso de globalización se ha invertido esta tendencia, lo que plantea numerosos desafíos y oportunidades. Hoy en día, la migración internacional se caracteriza por un notable incremento y variados efectos demográficos.
Empujado por la globalización, la inmediatez en las comunicaciones y el avance en los transportes, los movimientos migratorios se han convertido en un factor de cambio tanto en las sociedades de acogida como en aquellas que han experimentado la marcha de sus ciudadanos.
Los rasgos del actual escenario de desarrollo inducen a investigar sus repercusiones sobre las tendencias migratorias en los países de la región. La migración internacional se ha visto como un instrumento ideal para promover el desarrollo conjunto, lo que significa la mejora coordinada o concertada de las condiciones económicas de los lugares de origen y de destino teniendo en cuenta la complementariedad entre ellos.
Las migraciones, que implican a todos ya sea como sociedades emisoras, de tránsito o receptoras, son un fenómeno cada vez más intenso, diverso y complejo, que está influyendo en la configuración política, económica, social y cultural de las sociedades. Es también un hecho que plantea desafíos en términos del reconocimiento y aceptación de la diversidad, la integración socio-económica, el desarrollo del capital humano y el tratamiento de las remesas para que se conviertan en elementos productivos y de transformación positiva de los países receptores, facilitando así el retorno de los migrantes.
La migración internacional en la región se distingue notoriamente por el creciente número de mujeres que emigran. Por otra parte, la migración calificada sigue suponiendo pérdidas, y los posibles beneficios ligados a la circulación y el retorno no parece materializarse, aunque se han adoptado medidas en varios países para establecer vínculos con sus comunidades de emigrados y dar apoyo a las redes científicas asociadas a la diáspora. Otro factor sobresaliente es el notable aumento y la considerable magnitud de las remesas, que tienen profundos efectos macroeconómicos en varios países. La región aglutina la mayor parte de las remesas del mundo, que han sido objeto de iniciativas en muchos países, además de las que promueven organismos internacionales, entre otros el Banco Interamericano de Desarrollo.
Aunque se reconoce que la migración internacional ofrece salidas al desempleo y la falta de perspectivas de progreso laboral, esta plantea crecientes riesgos para los migrantes. La  

vulneración de los derechos humanos de los migrantes, ya sea a lo largo de su travesía, en el proceso de inserción en la sociedad de destino o durante la repatriación, suele asumir características alarmantes, especialmente cuando afecta a mujeres y niños y, en general, indocumentados y víctimas de la trata de personas. 

La región cuenta  con experiencia y respaldo en cuanto al reconocimiento de la gravedad de los problemas de derechos humanos de todos los migrantes, incluidos los refugiados, que se expresa en las iniciativas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la adhesión de 12 países a la Convención Internacional sobre la Protección de Todos los  

Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.
Los países latinoamericanos están alentando la adopción de posiciones comunes frente a la migración y a las medidas de algunos países receptores. Ya existen dos foros intergubernamentales consolidados; se han tomado iniciativas sobre la materia en la Cumbre de las Américas y en la Organización de los Estados Americanos (OEA); se adoptaron compromisos en el contexto de la XV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, realizada en 2005; en los acuerdos de integración subregional se dedica una atención cada vez más sistemática a las migraciones, y numerosos organismos de las Naciones Unidas y organizaciones especializadas realizan actividades concretas en este ámbito.
Uno de los aspectos destacados de la migración es la importante labor realizada en los foros intergubernamentales de consulta: en 1996 se creó la Conferencia Regional sobre Migración (Puebla, México, que reúne a los países de Centroamérica y América del Norte) y pocos años después, en 2000, se estableció la Conferencia Sudamericana sobre Migraciones (Buenos Aires) integrada por 12 países de la subregión.
Es urgente proteger a los migrantes en el contexto del derecho internacional. Aún no se ha logrado consolidar su protección sistemática, si bien en la región varios países han ratificado los protocolos contra la trata de personas y el tráfico de migrantes; en el marco de la Organización de los Estados Americanos y de la Cumbre de las Américas se adoptó un programa específico con tal fin y existe una alta adhesión a la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.
El éxito en la gestión de este complejo fenómeno se halla vinculado con la capacidad de los diferentes gobiernos de la Comunidad para diseñar un marco iberoamericano de migraciones basado en la canalización ordenada y la regularización inteligente de los flujos migratorios, la cooperación contra el tráfico y la trata de personas, y además, en la responsabilidad de cada país por el diseño de las políticas públicas al respecto.

Derechos humanos de los migrantes
Existe una progresiva preocupación internacional por la protección de los derechos humanos de todas las personas migrantes, a raíz de muchas señales que indican que la migración internacional contemporánea es una actividad riesgosa para los latinoamericanos y caribeños, que los puede llevar a situaciones de vulnerabilidad y desprotección.
Estos migrantes enfrentan una serie de dificultades derivadas del racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia, que se expresan en diversas maneras de discriminación, así como también en abusos, violencia y engaños en el caso de la trata de personas, y en amenazas a la integridad física. Estos hechos se combinan y entrecruzan según el origen étnico, la nacionalidad, el sexo y la edad, la inserción laboral, los medios empleados para migrar o la situación jurídica de los migrantes.
El tráfico de migrantes y la trata de personas
Según el Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, el tráfico (contrabando) se define como “la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material”.
Estos son fenómenos tipificados en dos protocolos de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional: según el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños.
La trata se produce cuando se reúnen estas tres condiciones:
  • La captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas.
  • Se lleva a cabo mediante la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra (salvo entre los menores de 18 años).
  • Conlleva fines de explotación, incluyendo básicamente la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud, o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.
Desde los puntos de vista formal e institucional, normativo y de políticas, se han logrado avances con vistas a establecer un compromiso común contra un delito tan grave. Un hito importante en este sentido fue la Conferencia Hemisférica sobre Migración Internacional: Derechos Humanos y Trata de Personas en las Américas, celebrada en Santiago de Chile entre el 20 y el 22 noviembre del 2002, que contó con la participación de representantes de gobiernos, expertos, miembros de la sociedad civil y de organizaciones internacionales (CELADE, 2003).
Detenciones y deportaciones de los migrantes irregulares
Las condiciones en que se producen las detenciones y deportaciones de los migrantes irregulares conllevan siempre un riesgo de vulneración de derechos, si bien no necesariamente de su violación.
Un tema preocupante es el de las deportaciones masivas de personas migrantes indocumentadas, en especial cuando esto genera efectos claramente nocivos para aquellos que han vivido varios años en los países de destino, y también para las familias.
El origen de estos riesgos es la migración irregular, una de las mayores fuentes de inquietud de los países receptores.
La solución de estas situaciones exige acuerdos de responsabilidad compartida con los países de origen.
Violencia en las regiones de frontera
En distintas formas y grados, la violencia que acompaña el cruce de las fronteras de numerosos territorios pone de manifiesto los riesgos de vulneración de derechos y el alto grado de desprotección de los migrantes, en especial de las mujeres y niños. Según numerosos testimonios, suele ocurrir que las mujeres sean forzadas a prostituirse o a pagar favores a los traficantes bajo formas de coerción. También hay un creciente reconocimiento del hecho que las mujeres migrantes enfrentan múltiples dificultades
relacionadas con su salud sexual y reproductiva; además, entre estas personas el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, es elevado.
Por otra parte, tanto las formas en que se han implementado los operativos de contención en algunos países desarrollados, como ciertas prácticas de “coyotaje”, han provocado la muerte de personas migrantes, un fenómeno que ha puesto en evidencia los riesgos extremos a que puede conducir la migración internacional.
Un ejemplo de esta violencia es el caso de los inmigrantes mexicanos que intentan cruzar por la frontera a Estados Unidos. La política migratoria de este país, que se distingue por sus afanes represivos en contra de los migrantes, ha traído como consecuencia que éstos concretan en la búsqueda de nuevos puntos de paso fronterizo, en los que las adversidades naturales y las aficiones racistas de rancheros, de otros grupos xenófobos y los oficios de la policía migratoria, producen las considerables cifras de defunciones y detenciones de inmigrantes ilegales. El conflicto migratorio entre México y Estados Unidos se ha recrudecido por la decisión de este último país de construir un muro fronterizo que frene el paso de los inmigrantes mexicanos a territorio estadounidense. Esta decisión ha sido censurada por la opinión pública y organismos internacionales que apelan a la búsqueda de alternativas efectivas y justas para la solución del problema migratorio; en este sentido varios investigadores han planteado que los gobiernos de México y los Estados Unidos tienen igual responsabilidad en la búsqueda de soluciones a tal conflicto.
 

Consulte además:

Cuba y la migración

Cifras sobre la migración: Íberoamérica / Cuba

Citas de Fidel Castro sobre la migración

 

 

Fuentes: