La Posición de Cuba

La transformación y desarrollo del Estado están estrechamente vinculados al bienestar y a la búsqueda de una sociedad inclusiva e incluyente. Viene dado por su capacidad para representar a todos e incluir a los sectores más desfavorecidos; por la voluntad para establecer la participación social y el diálogo; y por ser el motor impulsor de las transformaciones sociales en pos del bienestar común.

La política cubana posterior a 1959 reelaboró el concepto de democracia a partir de la centralidad de la justicia social, la multiplicación de los actores políticos y la independencia nacional.

El proceso se orientó a la integración social del pueblo como clave de su transformación en sujeto colectivo. En 1976 se dotó de una Constitución que en su artículo primero postulaba: “Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.”

Para el logro de la premisa Martiana: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, desde el triunfo revolucionario comenzaron a efectuarse en el país profundas transformaciones en su estructura política. Un arduo trabajo en el desarrollo de las estructuras sociales, hace que la sociedad se beneficie, creando valores humanos y solidarios y permitiendo a todos por igual el derecho a participar en la vida política, económica y social del país.

El concepto de bienestar de la mayoría desplazó la vieja filosofía que garantizaba la calidad de vida solo de un pequeño grupo que ostentaba el poder económico y político. El triunfo revolucionario vino a cambiar el estatus de desplazados de las grandes masas desposeídas.

El derecho al trabajo, a la educación, a la salud se convirtieron en premisas de la sociedad cubana; por vez primera un gobierno que defendía también el derecho a la soberanía e independencia de un pueblo; se preocupaba por eliminar los lastres heredados de la seudorepública tales como drogadicción, el crimen organizado, la corrupción, la prostitución y el abuso a la infancia, entre otros males.

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La estrategia del estado cubano estuvo clara desde los inicios de la revolución y respondía a los objetivos plasmados en el alegato de autodefensa de Fidel Castro en el juicio realizado por el asalto al Cuartel Moncada, titulado “La Historia me absolverá”.

En dicho documento, Fidel alude a la necesidad de realizar cambios radicales que estremezcan las estructuras económicas, políticas y sociales, y den al traste con los abusos y la explotación.

No debe pasarse por alto la capacidad del proceso cubano de revolucionarse a sí mismo, manteniendo programas de desarrollo económico que permiten el ajuste y la toma de medidas coyunturales de acuerdo con el contexto económico internacional y que no han impedido mantener la fidelidad al programa político y social delineado desde los inicios del proceso.

El proceso de transformaciones emprendido por el pueblo cubano desde el triunfo revolucionario, potenció una sólida, amplia, y representativa participación ciudadana.
Desde los primeros días de enero de 1959,  la sociedad civil cubana posibilita, garantiza y viabiliza la participación directa de los cubanos en el en el proceso eleccionario, debate, presentación de propuestas y adopción de decisiones sobre todos los asuntos de interés del país: su vida política, su desarrollo económico, su defensa, su identidad y desarrollo cultural, la distribución de su riqueza y la protección de su patrimonio material e inmaterial, etc.

Junto a organizaciones políticas, nacidas antes de la Revolución el proceso iniciado en 1959 promovió la creación de otras organizaciones sociales y de masas, profesionales, científicas, culturales y religiosas que abarcan prácticamente el universo de actividades, intereses y problemas que conciernen a los cubanos. Agrupan a los campesinos, a las mujeres, a los estudiantes secundarios y a los niños. A ellas se suman numerosas asociaciones de profesionales y otras que reúnen a diversos sectores de la sociedad a partir de sus intereses específicos, incluyendo los discapacitados.

En las más difíciles circunstancias internacionales, sometida a un intenso bloqueo que ha pretendido hundirla como nación, Cuba ha logrado salir airosa y mantenerse fiel a su proyecto de crear una sociedad distinta, más justa y más humana, para el bien de todos sus integrantes, sin distinción de razas, sexo o capacidades físicas.

No obstante los indicadores sociales positivos, el desarrollo económico a lo largo del proceso revolucionario, se ha visto obstaculizado por el asedio del imperialismo, crisis económicas mundiales y los efectos de la naturaleza; asimismo, por aciertos y desaciertos que han marcado movimientos de rectificación y reordenamiento con la premisa de alcanzar un nivel de vida superior para la nación.

En ese sentido, el Estado y el pueblo cubanos llevan a cabo hoy un proceso de actualización del modelo económico cubano, tema central del VI Congreso del PCC, reunión en la cual se debatieron los Lineamientos de la Política Económica y Social, que responden al principio de que en la política económica que se propone, tiene presente que el socialismo es igualdad de derechos e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, defiende la inclusión social, la equidad y la soberanía nacional.

 

Fuente:

Compendios informativos:

●         Revolución Cubana

●         Con todos y para el bien de todos: Congresos del PCC