Discurso del rey de España, Juan Carlos I de Borbón

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL REY DE ESPAÑA Juan Carlos I, EN OCASIÓN DE LA PRIMERA CUMBRE IBEROAMERICANA, Guadalajara, México, 18 de julio de 1991.

Quisiera ante todo, unirme al sentimiento unánime de agradecimiento expresado al presidente Salinas de Gortari, por haber tenido la feliz iniciativa de convocar una Cumbre histórica.

Considero un privilegio asistir con todos ustedes al nacimiento de un proyecto largo tiempo anhelado: el logro de una nueva Comunidad fuerte, próspera y democrática. Conozco los desvelos de hombres generosos por conseguir dar forma a lo que, hasta ayer, no era más que la suma de deseos lentamente madurados.

Desde la multitud de lazos que nos unen, podemos comprometernos a no poner fronteras a nuestras legítimas esperanzas.
Por encima de nuestras preocupaciones nacionales, despunta un sentimiento común imparable para vertebrar esta decisión que todos compartimos: la voluntad de trabajar juntos por el bienestar y la prosperidad de nuestros pueblos ayudándonos solidariamente en la defensa de la democracia y en el respeto de los derechos humanos.

Guadalajara es el primer paso de una larga andadura, y honra a la Corona española y a mi patria asumir la responsabilidad de asegurar la buena marcha de tan ilusionante proyecto.

Por la destacada importancia de este acto, España ha querido hacerse presente de manera significativa. Y al reiterar a todos mi saludo cordial y manifestarles la satisfacción de encontrarme entre ustedes en ocasión de extraordinaria trascendencia, pido al Presidente de Gobierno tenga a bien exponer lo que nuestro país puede aportar a esta ambiciosa empresa. Con mucho gusto le cedo la palabra.