CARTA DEL GRUPO DE LOS 7

CONSOLIDAR EL ORDEN INTERNACIONAL

Declaración Política del Grupo de los 7 países más industrializados del mundo.Londres, 16 de julio, 1991

1.- Los dirigentes de nuestros siete países y representantes de la Comunidad Europea reafirmamos nuestra firme adhesión al ideal de un mundo pacífico, justo, democrático y próspero. La comunidad internacional debe afrontar grandes retos. Sin embargo, existen razones para la esperanza. Debemos intensificar el enfoque multilateral para la solución de problemas comunes y trabajar en la consolidación del sistema internacional en el que se encuentran, basadas en su Carta, las Naciones Unidas. Pedimos a los dirigentes de las demás naciones que se sumen a esta empresa.

2.- El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el apoyo de la comunidad internacional, ha demostrado durante la crisis del Golfo que podía desempeñar su cometido: trabajar con miras a restaurar la paz y la seguridad internacionales y solucionar los conflictos. Esto constituye un motivo de esperanza y ánimo. Tras 40 años de enfrentamientos entre el Este y el Oeste, la comunidad internacional deberá inspirarse a partir de ahora en este nuevo espíritu de cooperación, no sólo en Oriente Próximo sino en cualquier lugar donde amenacen peligros y conflictos o donde creen nuevos retos.

3.- Consideramos que actualmente existen condiciones para que las Naciones Unidas respondan plenamente a las esperanzas y a la visión de sus fundadores. Revitalizadas, las Naciones Unidas desempeñarán un papel central en la consolidación del orden internacional. Nos comprometemos a hacer las Naciones más fuertes y más eficaces para proteger los derechos humanos, defender la paz y la seguridad para todos y disuadir la agresión. La diplomacia preventiva será la primera prioridad con miras a contribuir a evitar futuros conflictos advirtiendo claramente a los posibles agresores de las consecuencias de sus actos. Debería intensificarse el papel de las Naciones Unidas para mantener la paz. Le proporcionaremos todo nuestro apoyo.

4.- Señalamos que el problema humanitario en el Iraq, causado por la violenta opresión del gobierno, exige, dada a su urgencia y amplitud, una acción excepcional de la comunidad internacional de conformidad con la Resolución 688 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pedimos a las Naciones Unidas y a sus agencias especializadas que prevean acciones similares en el futuro si las consecuencias lo exigen. La comunidad internacional no puede permanecer pasiva cuando los sufrimientos de un gran número de seres humanos, debidos al hambre, la guerra, la opresión, los éxodos de refugiados, las enfermedades o las inundaciones, revisten una amplitud considerable lo que exige una respuesta urgente.

5.- Las recientes tragedias de Bangladesh, Iraq y el Cuerno de Africa demuestran la necesidad de reforzar las acciones de ayuda de las Naciones Unidas para enfrentarse a las urgencias. Pedimos a todos los Estados miembros que respondan al llamamiento de contribuciones voluntarias, lanzado por el Secretario General. Desearíamos que se tomaran medidas para intensificar la coordinación y acelerar la distribución eficaz del conjunto de las ayudas de las Naciones Unidas para las grandes catástrofes. Estas iniciativas, que forman parte de un esfuerzo general para hacer más eficaz la labor de las Naciones Unidas, podrían incluir:

a) la designación de un responsable de alto nivel que daría cuentas únicamente al Secretario General de las Naciones Unidas y que se encargaría de dar una respuestas internacional rápida y coherente a las situaciones de urgencia y de coordinar los llamamientos lanzados por las Naciones Unidas al respecto;

b) una mejora de los acuerdos según los cuales los recursos procedentes del sistema de las Naciones Unidas y el apoyo de los países donantes y de las organizaciones no gubernamentales pueden movilizarse con objeto de satisfacer las necesidades humanitarias urgentes en tiempos de crisis.

Entonces, las Naciones Unidas estarían en condiciones de llevar a cabo la acción urgente que a veces a faltado en el pasado. Asimismo, deberían utilizar plenamente sus medios de alerta preventiva con objeto de advertir a la comunidad internacional sobre las futuras crisis y trabajar en la preparación de planes urgentes, especialmente en el tema de distribución de los recursos y del material disponible para responder a estas urgencias.

6.- Desde nuestro último encuentro, el mundo ha sufrido la invasión, la ocupación y la liberación de Kuwait. La reacción masiva de la comunidad internacional para frenar la anexión por la fuerza de una pequeña nación ha proporcionado la prueba que, en conjunto, el mundo elegía:

– adoptar medidas colectivas para hacer fracasar las amenazas contra la paz y poner fin a la agresión.
– solucionar los conflictos pacíficamente.
– sostener la primacía del derecho, y
– proteger los derechos humanos.
Estos principios son esenciales en las relaciones civilizadas entre Estados.

7.- Expresamos nuestro apoyo a las acciones emprendidas por los países del Golfo y sus vecinos para garantizar su futura seguridad. Tenemos la intención de mantener las sanciones contra el Iraq hasta que hayan sido aplicadas íntegramente todas las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y que el pueblo Iraquí, así como sus vecinos, puedan vivir sin temer la intimidación, la represión o una agresión. Con respecto al pueblo Iraquí, merece poder elegir a sus dirigentes de manera libre y democrática. Esperamos con esperanza las próximas elecciones en Kuwait así como una mejora de la situación de los derechos humanos en este país y en la región.

8.- Concedemos una importancia primordial al compromiso de un proceso encaminado a llevar una paz global, justa y duradera entre Israel y sus vecinos árabes, incluidos los palestinos. Esta paz debería basarse en la Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y en el principio del intercambio de los territorios por la paz. Apoyamos la idea de una conferencia sobre la paz que habriría negociaciones paralelas y directas entre, por una parte, Israel y representantes palestinos y por otra, Israel y los Estados árabes. Confirmamos que seguimos apoyando la actual iniciativa norteamericana encaminada a hacer avanzar el proceso de paz, que, según nuestra opinión, ofrece las mejores oportunidades de progresar hacia una solución. Pedimos encarecidamente a todas las partes integrantes del conflicto que adopten medidas de confianza equilibradas y recíprocas y que demuestren la flexibilidad necesaria para que pueda convocarse una conferencia de paz conforme a las indicaciones de esta iniciativa. A este respecto, consideramos que el boicot árabe deberá cesar así como la política de implantación israelí en los territorios ocupados.

9.- Elogiamos las perspectivas abiertas con el restablecimiento de la seguridad en el Líbano. Seguimos apoyando los esfuerzos realizados por las autoridades libanesas con vistas a lograr la aplicación del proceso de Tael que llevaría a la salida de todas las fuerzas extranjeras y a la organización de elecciones libres.

10.- Estamos dispuestos a apoyar el desarrollo de la cooperación económica entre los países de Oriente próximo, sobre la base de políticas liberales dirigidas a fomentar la repatriación de capitales, un incremento de las inversiones y una disminución de las barreras comerciales. Estas políticas deberán acompañarse de esfuerzos globales a largo plazo para proporcionar más estabilidad en Oriente Próximo y en el Mediterráneo.

11.- Nos felicitamos por los avances sustanciales realizados el año pasado en materia de reformas políticas y económicas en los países de la Europa central y oriental y reconocemos que estos logros deberán mantenerse en un período de transición económica difícil, especialmente mediante iniciativas regionales. Tenemos gran interés en que las reformas de mercado y la democracia en la Europa central y oriental lleguen a buen término y nos comprometemos a apoyar plenamente dichas reformas. Tomamos nota también de los avances realizados por Albania para sumarse a la comunidad de las naciones democráticas.

12.- Seguimos manteniendo nuestro apoyo al proceso de reforma básica en la Unión Soviética. Creemos que el nuevo espíritu en materia de política exterior soviética que tanto ha ayudado a reducir la atención entre el Este y el Oeste y a reforzar el sistema de paz y seguridad multilateral, debería aplicarse de manera general. Deseamos que este nuevo espíritu de cooperación internacional se extienda plenamente tanto en Asia como en Europa. Acogemos favorablemente los esfuerzos por crear una nueva unión basada en el consenso y no en la coerción y que responda verdaderamente a las aspiraciones de los pueblos de la Unión Soviética. Se trata de una empresa gigantesca: una Unión Soviética abierta y democrática, capaz de desempeñar plenamente su papel en la instauración de la estabilidad y de la confianza en el mundo. Reiteramos nuestro compromiso de trabajar con la Unión Soviética para ayudar sus esfuerzos encaminados a crear una sociedad abierta, una democracia pluralista y una economía del mercado. Esperamos que las negociaciones entre la URSS y los Gobiernos electos de los países bálticos resolverán sus futuro democráticamente y conforme a las aspiraciones legítimas de los pueblos.

13.- Son los pueblos de Yugoslavia quienes tienen que decidir su futuro. No obstante, la situación en Yugoslavia sigue siendo muy preocupante. La fuerza militar y el derramamiento de sangre no puede conducir a una solución duradera y sólo harán peligrar la estabilidad general. Pedimos el cese de la violencia, la desmovilización y el regreso de las fuerzas armadas a sus cuarteles y un alto al fuego permanente. Exigimos que todas las partes se sometan a las disposiciones del Acuerdo de Brioni. Elogiamos los esfuerzos realizados por la Comunidad Europea y sus Estados miembros para ayudar a resolver la Crisis Yugoslava. Por consiguiente, apoyamos el envío de observadores de la Comunidad Económica Europea a Yugoslavia, en el marco del depósito de urgencia de la CSCE. Haremos todos lo posible, entre otro en el seno de la comunidad internacional, para favorecer y apoyar el proceso de diálogo y negociación conforme a los principios incluidos en el Acta final de Helsinki y la Carta de París para una Nueva Europa, en especial el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las minorías y el derechos de los pueblos a la autodeterminación de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y las disposiciones pertinente del derecho internacional, especialmente las que se refiere a la integridad territorial de los Estados. Asimismo la normalización de la situación actual nos permitirá contribuir a la indispensable recuperación económica del país.

14.- Nos felicitamos de la evolución positiva que se ha producido en Sudáfrica, donde finalmente se han abolido los fundamentos legislativos del apartheid. Esperamos que estas importantes medidas vayan seguidas de la eliminación de los hechos del apartheid y de la mejora de la situación de las clases más pobres de la población de Sudáfrica. Deseamos que se inicien rápidamente las negociaciones sobre una nueva constitución que conduzcan a una democracia no racial y que no se vean interrumpidas por un trágico aumento de la violencia. Expresamos nuestra preocupación por el hecho que la creación de una nueva Sudáfrica no racial peligre por el incremento de los problemas sociales y la disminución de las perspectivas económicas para la mayoría de la población, factores que han contribuido a la violencia. Existe una necesidad urgente de reactivar el crecimiento económico con objeto de reducir las desigualdades de riqueza y oportunidades. Sudáfrica necesita políticas nuevas en materia de economía, inversiones, etc., que permitan un acceso normal a todas las fuentes de financiación extranjera. Además de sus propios esfuerzos a nivel nacional, Sudáfrica necesita también la ayuda de la comunidad internacional, especialmente en los ámbitos en los que su población sufre de privaciones: educación, sanidad, alojamiento y prestaciones sociales. Dirigiremos nuestros esfuerzos a estas finalidades.

15.- Finalmente, deseamos seguir reforzando el orden internacional prosiguiendo los esfuerzos eficaces para disuadir el terrorismo y los secuestros. Pedimos la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes cualquiera que sea su lugar de secuestro y un recuento de todos los rehenes muertos durante cautiverio. Apreciamos los compromisos adoptados por los gobiernos que ejercen una influencia en los secuestradores para actuar a favor de la liberación de los rehenes y les pedimos encarecidamente que intensifiquen sus esfuerzos para lograrlo. Expresamos nuestra simpatía a los amigos y familiares de quienes están secuestrados. Reafirmamos nuestra condena a cualquier forma de terrorismo. Trabajaremos de manera conjunta para disuadir y combatir el terrorismo por todos los medios posibles en el marco del derecho internacional y las legislaciones nacionales, especialmente en los ámbitos de la seguridad de la aviación civil internacional y del mercado de explosivos plásticos para su detección.

16.- Nuestro foro sigue ofreciendo a los representantes de Europa, Japón y Norteamérica una ocasión inestimable para debatir los temas decisivos de los próximos años. Sin embargo, solos -no podemos conseguirlo-. Pedimos a los dirigentes de las demás naciones que se sumen a nosotros para intentar aportar una contribución práctica y duradera a la causa de la paz, la seguridad, la libertad y la primacía del derecho. condiciones necesarias para intentar instaurar más justicia y prosperidad en el mundo.