Ciudad de Panamá

La ciudad de Panamá, capital de la República, es moderna y cosmopolita. Con una población de 668,927 habitantes, tiene la concentración demográfica más elevada del país.

La República de Panamá está situada en un angosto Istmo en la parte sur de América Central, entre Costa Rica y Colombia. El Mar Caribe y el Océano Pacífico conforman los límites norte y sur, respectivamente.

El área total de la República es de unos 75,517 kilómetros cuadrados, midiendo unos 650 kilómetros cuadrados de largo y unos 50 kilómetros cuadrados de grosor en su parte más angosta.

El Clima es agradablemente tropical, con temperaturas uniformes todo el año. La temperatura en las costas se mantiene generalmente entre los 73 y 81 grados Fahrenheit y la temperatura en las tierras altas es solamente unos cuantos grados menor. Panamá tiene dos estaciones únicamente, la seca y la lluviosa. La estación lluviosa se extiende desde abril hasta diciembre con un promedio de un aguacero por día.

Historia de Panamá

América Central fue hogar de aproximadamente 60 grupos indígenas descendientes mayormente de los Mayas de México y Guatemala y de los Chibchas en la América del Sur. La era Post-Colombina comenzó para Panamá con la llegada del la primera expedición española, encabezada por Rodrigo de Bastidas. Pero fue Cristóbal Colón, en su expedición por las costas panameñas en 1502, quien declaró el territorio propiedad de la Corona Española.

La primera colonia europea permanente en el continente americano fue fundada en 1510 con el nombre de Santa María la Antigua del Darién. En 1513, Vasco Nuñez de Balboa atravesó el istmo partiendo desde las costas del Caribe, convirtiéndose en el primer europeo en ver el Océano Pacífico.

En 1519 el gobernador provincial, Pedro Arias De Ávila, reubicó el gobierno, que se encontraba en Santa María, en un lugar más sano y seco en las costas del Pacífico. Así se fundó la ciudad de Panamá. Esta creció en tamaño e importancia, hasta convertirse en sede de la Tercera Audiencia Real de España en 1938.

Con la conquista del Perú, el istmo de Panamá adquirió gran importanca como ruta de carga para los galeones españoles. Durante doscientos años fue punto focal de comercio entre Europa y el Nuevo Mundo. Los Españoles transportaron oro y plata desde Perú hasta la ciudad de Panamá en embarcaciones, de ahí continuaba la carga hasta el Puerto caribeño de Portobelo por tierra, donde se embarcaba una vez más en galeones, esta vez dirigidos a España. Desafortunadamente, las enormes riquezas extraídas del Nuevo Mundo despertaron el interés de corsarios y piratas. Uno de ellos fue el infame Henry Morgan, quien saqueó y quemó la ciudad de Panamá el 1671.

Para 1739, el Istmo de Panamá se encontraba bajo la jurisdicción del Virreinato de Nueva Granada. Este virreinato se convertiría en la República de Colombia al lograr independizarse de España y llegaría a unir a Venezuela y Ecuador bajo un solo manto que llamaron la Gran Colombia. Esta Confederación se disolvió en 1830, quedando Panamá como parte de la Colombia moderna hasta el año 1903. Este período vio varios movimientos separatistas, durante los cuales Panamá gozo de breves intervalos de independencia. El atentado separatista más famoso fue dirigido por Tomás Herrera en 1840, brindando a Panamá 13 meses de independencia.

El martes 3 de noviembre de 1903 Panamá se separó definitivamente de Colombia y declaró su independencia. El gobierno fue encabezado por una junta provisional de gobierno hasta ser electo el primer presidente de Panamá, Don Manuel Amador Guerrero, cuyo gobierno bosquejó las primeras constituciones de la República. Poco tiempo después Panamá firmaría un tratado con Francia para la construcción de un canal interoceánico. Sin embargo, tras el fracaso de la compañía constructora, se disolvió el tratado para el canal francés y se firmó otro con los Estados Unidos de América. El tratado del canal, denominado Hay-Buneau Varilla, fue causa de mucha inquietud entre los panameños, mucho de quienes estuvieron en desacuerdo con la firma del mismo y las concesiones que otorgaba a los Estados Unidos.

Las tensiones entre Panamá y Estados Unidos fueron creciendo progresivamente hasta reventar el 9 de enero de 1964, cuando un grupo de estudiantes panameños se acercó a la escuela estadounidense de Balboa, en demostración pacífica, a izar el pabellón de la patria, como lo indicaba el tratado. Pese al carácter pacífico de la protesta, los civiles panameños fueron agredidos por las fuerzas de defensa estadounidenses, produciéndose batalla en la cual resultaron varios muertos y centenares de heridos de ambos bandos. Este incidente ocasionó que Panamá rompiera relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

El fracaso progresivo de las instituciones políticas panameñas dio paso a un golpe militar en 1968 y al movimiento de reformas militares dirigido por Omar Torrijos. Con el apoyo de la comunidad internacional, Panamá renegoció el tratado del canal por medio de un proceso que culminó con la firma de los tratados Torrijos-Carter en 1977. Luego de la muerte de Torrijos el 31 de julio de 1981, se vio asumir el poder a una serie de jefes militares, hasta llegar al General Manuel Antonio Noriega.

En mayo de 1989 se celebraron elecciones. Por razones políticas el 20 de diciembre de 1989 las fuerzas armadas estadounidenses invaden a Panamá durante la operación Causa Justa. El gobierno electo en mayo de ese año, encabezado por el Lic. Guillermo Endara Galimany, asumió el poder y restauró el orden civil y constitucional.

En las elecciones mayo de 1994, mediante votaciones populares que fueron catalogadas, tanto nacional como internacionalmente, como un ejemplo de Democracia por la libertad, justicia, y orden en que se realizaron, el Dr. Ernesto Pérez Balladares fue electo Presidente de la República. En 1998 asume el poder Mireya Moscoso, viuda del ex -presidente Arnulfo Arias .

Fuente: www.mundolatino.org

Costumbres y Tradiciones

Los panameños tienen diversas maneras de expresar sus creencias, tradiciones y preferencias culturales.

En el crisol de la interacción social se han fusionado muchas manifestaciones, condicionadas y mejoradas por los grupos étnicos que las generan.

Mediante una revisión preliminar, y hasta aventurera, podrían encontrarse tres vertientes:

* Los criollos, que se yergue como la más conocida y practicada por la población mestiza;
* Los indígenas, que tiene plural cantidad de variantes, determinadas siempre por la tribu que la practique; y
* Los negros, en manos de los afroamericanos que conforman las poblaciones fundacionales de Colón, en el Caribe, y Darién, en el litoral pacífico.

LOS INDIGENAS

Son el grupo de mayor marginación. Explica Antonio Díaz, Presidente de la Comisión Nacional de Folklore, que las expresiones artísticas y culturales de los indígenas no se consideran folklore propiamente dicho, debido a la resistencia de estos aborígenes de compartir y popularizar sus danzas, cantos y tradiciones.

El periodista indígena Otoniel González, refuta esta afirmación diciendo que, aún cuando las tradiciones aborígenes no son practicadas por el resto de los nacionales, en las comarcas sí están diseminadas, y ya existen grabaciones para radio y televisión que buscan su popularización, así como exaltar la cultura musical indígena.

Aunado a esto, dice González, folklore es el conjunto de costumbres, canciones y tradiciones de un pueblo, y los indígenas no son otra cosa que un pueblo, a pesar de estar marginados Existen varias tradiciones indígenas, tantas como tribus en el país. Sin embargo, los Kunas son los más conocidos, y los hemos tomado como ejemplo para ilustrar esta nota.

A las danzas, los kunas les llaman “Noga Gope”. Necesariamente deben participar seis mujeres y seis hombres, quienes se reunirán siempre de tarde, nunca en las mañanas, para danzar. Los hombres tocan las flautas o “Kammu Burwi”, que es una especie de flauta dulce. Las mujeres hacen sonar la maracas, conocidas en su lengua madre como “Onasis”.

Dichas danzas se ejecutan para el deleite de los espectadores en las diferentes comunidades, y se enseñan de padres a hijos.

En eventos muy especiales, como es el rito de iniciación de la pubertad o matrimonios, se realizan ceremonias en las que intervienen cantores especializados, conocidos como los “Kandures”. En estas fiestas excepcionales, se interpretan melodías con otro tipo de flautas, conocidas como “Tolos” y “Korgis Galas”.

Todas estas son danzas, ceremonias y costumbres que tienen profundas raíces populares, y no necesariamente ostentan un caracter religioso. “Es puro folklore”, dice Otoniel González.

LOS NEGROS

Sólo como ejemplo tenemos una de las mejores expresiones de esta vertiente: el Bunde, conocido también como la “Navidad Auténticamente Panameña”.

Se le considera de esta manera porque sus cantos y versos improvisados (los bundes y loas), que hacen las veces de villancicos que hablan de la venida del Niño Dios, son originales de nuestra nación.

El Bunde es una festividad religiosa popular que se celebra en el pueblo negro de Garachiné, provincia de Darién, del 6 de diciembre al 6 de enero.

La fiesta del Bunde es una preparación a la venida del Salvador, un Adviento, que culmina con la Epifanía cuando, según se cree, los Reyes Magos visitaron al Recién Nacido.

El Niño Dios tiene sus padrinos que son responsables de la fiesta, y de casa en casa se recogen donativos que servirán para sufragar la comida y las bebidas durante los días de celebración.

Las ceremonias principales se realizan el 24 de diciembre, cuando se busca la imagen del Niño Rey en la casa de los antiguos padrinos, y el 6 de enero es llevado al hogar donde será custodiada la imagen durante el resto del año.

LOS CRIOLLOS

Sus tradiciones y expresiones son definitivamente las más populares. Algunas manifestaciones son:

Bailes de Mejorana: Reciben este nombre porque su principal instrumento es la guitarrita mejoranera (cinco cuerdas), a veces sin otro acompañamiento, como se realizan en las regiones de Ocú, Las Minas y Los Pozos, en la provincia de Herrera, en el centro del país.

Otras veces es acompañada de una pequeña cajita como es de costumbre en los pueblos de la provincia de Veraguas. Un Socavón, otra guitarrita de cuatro cuerdas que se parece a la mejoranera, también puede ser instrumento principal en estos tipos de baile.

Hay una serie magnífica de mejoranas y socavones que se conocen con los nombres de Mejorana por 25, Zapateros, Gallinas, Llaneros, Cumbias de Mejorana, Puntos y Suestes. La ejecución principal en cada uno de sus movimientos es el zapateo que sigue fielmente a la música hasta en sus silencios. El bailador de esos lugares toca con los pies lo que el músico desarrolla con sus manos. Algunos de los movimientos tienen nombres que ellos mismos les han dado como son los de “Entrá”, “Cierrille” y “Remate”.

El Baile de la Denesa: Dora P. de Zárate, reconocida folklorista panameña, señala que la primera vez que se tuvo noticias de su existencia fue en el Primer Festival de Guararé en 1949, cuando doña Hilda Barrios, compañera de ese famoso ejecutante de la Mejorana que fue Esteban Rodríguez, habló de ello y de cómo había gozado en su juventud aquellas formas.

Luego, con los años, una nativa de las llanuras santeñas, les tarareó la música y hasta ejecutó para los investigadores algo de su coreografía, cosa que también hicieron personas amigas que estaban con ella ese día.

Por último Antonio Díaz, entusiasta investigador de tradiciones bailables y musicales, actualmente Director de Crítica Libre, desenterró la forma, cuando organizó el conjunto “Tonosí” y hoy el baile es platito fuerte en todos los programas escenificados.

Este baile, dice la señora Zárate, puede ser un traslado de la mejorana bailada en campo abierto al salón; a la sala de la élite rural. El hecho de que se tome a la pareja como se toma para bailar con ella en los bailes de salón, lo sugiere un poco. Y decimos de la mejorana, porque describe movimientos propios de ella, tales como los zapateos, seguidillas, cambios de lugar (mejor dicho intercambio de ellos) después de una seguidilla, como se realizan en los esquemas mejoraneros.

Canto del Tamborito: El canto siempre se ejecuta entre mujeres. Una hermosa voz, cruda, natural que es la solista o CANTALATANTE como la llamamos, ocupa su puesto al lado del cajero. Ella entona la melodía y le marca el compás, cantando el estribillo correspondiente al texto que va a cantar. El cajero la sigue y luego entran los otros tambores y simultáneamente; el coro de mujeres que dan palmadas, apoyando el compás. Se establece una especie de diálogo en la solista y su coro, actividad que continúa hasta que la Cantalante deje la tonada, ya sea porque quiere cambiarla por otra o porque desea descansar o ser sustituida. Algunas de las tonadas de tamborito con autores conocidos son el “Tambor de la Alegría”, de Juan Pastor Paredes y Doña Carmen Lagnon; “Chorrerano” de Ricardo Fábrega, y demás.

Fuente: www.mundolatino.org

El Himno Nacional

Coro

Alcanzamos por fin la victoria
en el campo feliz de la unión
con ardiente fulgores de gloria
se ilumina la nueva nación.
Estrofas
Es preciso cubrir con un velo
del pasado el calvario y la cruz;
y que adorne el azul de tu cielo
de concordia la espléndida luz.
El progreso acaricia tus lares
al compás de sublime canción.
Ves surgir a tus pies ambos mares
que dan rumbo a tu noble misión.
En tu suelo cubierto de flores
a los besos del tibio terral,
terminaron guerreros fragores;
sólo reina el amor fraternal.
Adelante la pica y la pala,
al trabajo sin más dilación,
y seremos así prez y gala
de este mundo feraz de Colón.

Biografía de Don Santos Jorge: Autor de la Música

Natural de España vino al Istmo muy joven, se radicó en él y formó familia aportando en beneficio de los panameños sus conocimientos musicales, sirviendo como organista de la Catedral primero y como Director de la Banda Militar después; en 1904 fue nombrado Director de la Banda Republicana.

Culmina su carrera al ser escogido su “Himno Istmeño”, en certamen público, como el Himno Nacional de la República, con la letra del poeta panameño Don Jerónimo de la Ossa.

Como justo homenaje a su memoria la escuela de Chilibre, en el Municipio de Panamá, lleva su nombre con orgullo. Como recuerdo imperecedero, presente en las aulas escolares de la República, nos dejó la música del Himno al Maestro, inspiración poética del Dr. Octavio Fábrega.

Biografía de Don Jerónimo de la Ossa: Autor de la letra

Nació en Panamá el 8 de abril de 1847. Hizo sus estudios superiores en Santiago de Chile donde obtuvo el título de Ingeniero Civil.

Don Jerónimo de la Ossa fue literato y, por temperamento, cultivó la poesía. El maestro Santos Jorge le propuso que compusiese la letra del Himno Nacional.

La patria perdió al inspirado poeta el 6 de septiembre de 1907.

Fuente: www.mundolatino.org