Lima

Lima está situada en el centro de la costa peruana, frente al Océano Pacífico y ocupa parte de la sierra hacia el Este. Tiene una extensión de 33,820 km.

Su clima en la costa es templado y húmedo. En verano (diciembre a marzo) la temperatura promedio es de 25C e invita a visitar sus hermosas playas, y en invierno (junio a septiembre) varía entre 11 y 15C. En las zonas de la sierra el día es templado, enfriando en las noches.

Mucho antes de que los españoles llegaran a Lima, la región fue fugazmente habitada por diferentes pueblos trashumantes como los Chavín, los Aimara, los Wari, los Muchik y otros que pasaron en sucesivas oleadas y que dejaron constancia de su presencia en las edificaciones que levantaron y que luego abandonaron.

Su gente se dedicaba en su mayoría a la agricultura y a la pesca; de trato sencillo y pacífico, muchos de ellos ni siquiera se percataron de su presencia. El valle del Rímac, donde Lima está ubicada, era uno de los parajes más hermosos de la costa y en ella había un total de veintidós pueblos, cuatro tambos, dos pesquerías en el Callao y Chorrillos, además de dos fortalezas enclavadas al norte y al sur de Lima, Kolliqe y Atoqkunka, respectivamente.

Su población se calculaba aproximadamente en cincuenta mil, dispersos por toda la comarca. Los limeños de ese entonces se cobijaban en casas hechas con armazones elaborados a base de algarrobos, agrupándose en círculos de vecindad, formando campamentos. Estos grupos de pobladores ocupaban, aparte del valle del Rímac, los valles de Lurín y Chillón.

Hoy en día, en el valle del Rímac se ubican importantes complejos arquitectónicos como los de Huallamarca, Pucllana, Mateo Salado, Maranga y Armatambo, construidos especialmente para albergar a una importante población precolombina dedicada a la agricultura, pesquería y artesanía.

Actualmente esas construcciones se hallan confundidas entre modernos edificios en los distritos de Miraflores, San Isidro, Pueblo Libre y Chorrillos, que si bien lucen desgastadas por el paso del tiempo mantienen aún las formas arquitectónicas de su época. También se pueden encontrar restos en Lurín y Pachacámac al sur y en Huaycán de Cieneguilla al este de Lima, casi todas ellas con alto contenido religioso pues servían como centro de adoración a los dioses.

Antes de la fundación española de Lima, el Curaca Taulichusco era el señor del valle pues prácticamente controlaba la vida económica de la gran planicie que se extendía hasta el mar. Su residencia quedaba justamente donde hoy es el Palacio de Gobierno. Desde esa enorme edificación vigilaba una de las mayores obras hidráulicas levantadas en el Perú y que abastecía con agua a extensas zonas de cultivo, llevándola desde los boquerones del río Rímac hasta donde se asentaba la cultura Maranga, en el actual distrito de San Miguel, y llegando hasta los acantilados que hoy son parte de la Costa Verde..

Lima cumple 463 años de fundación española y el 18 de enero es el día central de festejos y celebraciones, fecha en que aquella calurosa mañana del lunes de 1535, el viejo conquistador Francisco Pizarro -natural de Extremadura, España- orgullosamente erguido en el centro de nuestra Plaza Mayor -donde hoy se levanta la pila ornamental- y enfundado en su traje de gala, con la cabeza descubierta y espada en mano, toma posesión de la ciudad, llamándola desde ese instante como la Ciudad de los Reyes.

Es a partir de entonces que a Lima la adornan distintas denominaciones: “La Perla del Pacífico”, “La tres veces coronada villa”, “La ciudad jardín”; en fin, le sobran títulos y distinciones. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la consagró como “Patrimonio Cultural de la Humanidad” el 13 de diciembre de 1991.

Lima conserva aún una buena parte de sus mejores tradiciones y su centro histórico mantiene una espléndida arquitectura barroca y neoclásica en iglesias, casonas y palacios. Entre las iglesias y conventos debemos mencionar los de Santo Domingo, San Francisco, San Pedro de los Jesuitas, La Merced, Las Nazarenas, San Agustín, San Marcelo, Santa Rosa, Los Descalzos y la sobria Catedral Metropolitana. La mayoría de ellas tienen más de 300 años de antigüedad y albergan en su interior reliquias de santos limeños, hermosas esculturas, tallas y obras pictóricas de incalculable valor.

Otras casonas notables del centro son el espléndido Palacio de Torre Tagle (actual sede del Ministerio de Relaciones Exteriores), la Casa de Osambela, Casa Goyeneche, la Casa de Pilatos, la Casa de Riva Agúero y la decana y suntuosa Casa Aliaga.

Lima, posee una gran variedad de museos públicos y privados como el Museo de Arte, Museo Larco Herrera, Museo Nacional de Arqueología Antropología e Historia, Museo de la Nación, Museo de Osma, Museo Amano y tantos otros que encierran los testimonios de nuestra antigua civilización prehispánica, así como el rico y fecundo patrimonio cultural de la colonia y la república, en donde encontramos todas las manifestaciones del arte. La frase “Vale un Perú”, acuñada y utilizada durante varios siglos en Europa, refleja por sí sola la importancia y la trascendencia de la riqueza de nuestro patrimonio artístico y el legado cultural de nuestros antepasados.

Otros atractivos de Lima

Plaza Mayor.- La Plaza Mayor constituye el centro neurálgico de la vida ciudadana y además de la ya mencionada Basílica Catedral se encuentra rodeada del Palacio Arzobispal, el Palacio Municipal y el actual Palacio de Gobierno (1938), construido sobre las ruinas de la casa del curaca Taulichusco, último gobernador indígena del valle. La fuente de bronce y la Posada del Oidor, que se encuentran en este sector, son mudos testigos de los tiempos de la colonia.

Zonas arqueológicas.- Huallamarca y Pucllana enclavadas en el centro de modernos distritos como San Isidro y Miraflores, con museos de sitio de gran atractivo para los visitantes.

Distrito de Miraflores.- situado frente al mar, moderno, comercial, con una intensa actividad cultural y artística permanente. Aquí se encuentran ubicadas numerosas discotecas, pubs, cafés, restaurantes, hoteles y mercados artesanales.

Distrito de Barranco.- mantiene todavía los rasgos de un balneario de los primeros años de la etapa republicana. Allí viven prestigiosos artistas y escritores y en él se ubican tabernas, pubs y restaurantes.

Distrito de San Isidro.- residencial, tradicional y moderno, en el que se encuentran las sedes de numerosas Embajadas, centros culturales, locales gastronómicos, hoteles y en donde en los últimos años han establecido sus oficinas los principales bancos y empresas que operan en el país, convirtiéndolo en uno de los distritos limeños más atractivos y dinámicos para el visitante y en uno de los centros financieros más importantes del Perú.

Dato curioso: ¿Por qué el nombre de Lima?

Existen varias versiones sobre el origen del nombre Lima. Aquí algunas explicaciones del por qué la ciudad fue bautizada así.

El estudioso don Pedro Villar Córdova en su obra “Arqueología de Lima” sostiene que la etimología de la palabra Lima es de origen Aymará y denomina una flor amarilla “Limac – Limac” o “Limac – Huayta”, que servía para acelerar el habla en los niños, pasándoles el tallo de la planta por la lengua. De ahí el sustantivo “Rímac”.

Según Garcilaso de la Vega, el topónimo Lima es una degeneración de la voz “rimac”, que en castellano significa “el que habla”, en referencia a un oráculo muy venerado por los indígenas y que, por extensión, se llamó así a todo el valle y a su río.

Sin embargo, Guillermo Lohmann Villena nos dice que el nombre Lima no es aymará ni quechua ni deriva del río Rímac. Según él, es un vocablo del idioma local preinca: Ishma o primitivo nombre del ídolo de Pachacámac.