Posición de Cuba

A partir del triunfo de la Revolución Cubana, el desarrollo científico y tecnológico ha sido una de las máximas priorizadas en el país. Ya el 15 de enero de 1960, Fidel Castro aseguraba en su discurso ante los miembros de la Sociedad Espeleológica de Cuba, en el acto celebrado en la sede de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, que  “el futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia (…).”

Es así que desde principios de los 60 se ha fomentado en el país la enseñanza superior de las ciencias técnicas, fomentando el desarrollo del conocimiento y la innovación.

En función de ello se han constituido a lo largo de Cuba numerosas entidades de investigación. Entre 1962 y 1973 se organizaron 53 entidades de I+D (Investigación y Desarrollo) en el país, parte importante del conjunto de institutos de investigación en las ciencias exactas y naturales, médicas, tecnológicas, agrícolas y sociales.

En febrero de 1962 se constituye la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba que tenía como función esencial “la reorganización, incorporación y disolución de cuantas sociedades, academias y corporaciones estimare conveniente a los efectos de esta ley” (la ley 1011 de 20 de febrero de 1962) y para proponer al gobierno la incorporación a esta de entidades científicas adscritas a ministerios o universidades.

Para apoyar, en lo que a la información científica se refiere, todo este trabajo de investigación y desarrollo, se creo por ley, en 1963, el Instituto de Documentación e Información Científico-Técnica (IDICT), como centro gestor y rector del Sistema Nacional de Información Científica y Técnica.

Otras importantes instituciones de investigación tecnológica formadas en estos años por otros organismos fueron el Laboratorio Central de Telecomunicaciones (LACETEL), relacionado con la instalación en Cuba de un centro de comunicaciones vía satélite;  dos grupos de investigación que se convirtieron, años más tarde, en el Instituto de Matemática, Cibernética y Computación (IMACC) y en el Instituto de Investigación Técnica Fundamental (ININTEF),  respectivamente, fundidos luego en el actual Instituto de Cibernética, Matemática, y Física (ICIMAF).

Por otro lado, uno de los altos centros de estudios constituidos en el ámbito de las ciencias técnicas fue la  Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría (CUJAE) fundada en 1964, que hasta el pasado curso (2008-2009) a forjado cerca de 48 635 ingenieros y arquitectos, 2 468 master y 575 doctores en ciencias técnicas.

En 1969 se fundó el Instituto de Física Nuclear de la Academia de Ciencias. Con ello se iniciaron en Cuba las investigaciones en este campo.

Dos programas tecnológicos iniciados en estos años tuvieron una singular repercusión: el de mecanización cañera, en el Ministerio de Industrias, y el de fabricación de computadoras, iniciado en la Universidad de La Habana.

En los primeros años  se fundaron, adscritos al Ministerio de Industria que dirigía el  Comandante Ernesto Che Guevara, los siguientes institutos:

  • · Instituto Cubano de Investigaciones de Minería y Metalurgia (ICIMM)
  • · Instituto Cubano de Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA)
  • · Instituto Cubano de Desarrollo de la Industria Química (ICIDIQ), más tarde Centro de Investigaciones Químicas (CIQ)
  • · Instituto Cubano de Desarrollo de la Maquinaria (ICDM).

Todos han alcanzado en la actualidad un nivel superior en sus maquinarias y en la preparación de sus profesionales.

Por su parte, el Ministerio de Salud Pública fundó, en 1966, ocho institutos de ciencias médicas: Endocrinología; Cardiología y Cirugía Cardiovascular; Neurología y Neurocirugía; Oncología y Radiobiología; Gastroenterología; Angiología; Hematología (en la actualidad, Hematología e Inmunología); y Nefrología (organizado en 1963). Estas entidades contribuyeron, de manera muy notable, a la elevación de los conocimientos del personal médico, a la introducción de nuevas técnicas y  procedimientos, así como al perfeccionamiento del sistema asistencial.

En 1980 tuvo lugar el vuelo espacial conjunto Cuba-URSS, en el cual participó el primer cosmonauta cubano y latinoamericano Arnaldo Tamayo. Este vuelo fue precedido por la preparación de una serie de experimentos propuestos por científicos cubanos. Buena parte de los equipos para los estudios médico-fisiológicos y químico-físicos fueron incluso fabricados en Cuba. Algunos de los experimentos diseñados por investigadores cubanos fueron absolutas primicias internacionales, como la transmisión de imágenes holográficas del crecimiento de un cristal, desde el cosmos a la Tierra, realizada en un vuelo posterior (marzo de 1981).

Cuba es uno de los países más fructíferos en cuanto a los logros en la rama de la Biotecnología, rama de la ciencia priorizada en el país dado que aporta un gran porciento de los ingresos totales. “Esta rama con menos de 10 mil trabajadores, es capaz de abrirse paso en el sofisticado mercado mundial y exporta a más de 40 países, obtiene ingresos para la reproducción y expansión del sistema, y establece el prestigio de la ciencia cubana con fábricas de propiedad mixta en China e India”[1].

Según estadísticas oficiales del Ministerio de Comercio Exterior, las exportaciones cubanas crecieron más del 40 por ciento en el 2007, en dicho año los productos biotecnológicos ocupaban el segundo lugar en niveles de ingresos, después del níquel. Uno de los centros que más  aporta  en este sentido es el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) inaugurado en 1986, pionero en las exportaciones de productos biofarmacéuticos, desde que  inició sus ventas en 1991  ha ingresado a la economía cubana más de 340 millones de dólares.

A principios de la década del 90′, producto del Período Especial y del recrudecimiento del Bloqueo Económico impuesto  a Cuba,  varias fueron las afectaciones que sufrió el sector de la Ciencia y la Tecnología. A pesar de ello el desarrollo científico y técnico del país siguió adelante aún en estas condiciones. Desde 1991 se fue formando el Polo Científico del Oeste de La Habana, que incluye, entre otras instituciones, un nuevo Instituto Finlay,[2] el Centro de Inmunología Molecular y el nuevo Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

Se constituyen además el Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica, los Polos Científicos-Productivos como una unidad organizativa que trabajan en programas de producciones de alto valor agregado, especialmente en el campo biotecnológico y médico-farmacéutico y se crea el Ministerio de Ciencia y Tecnología (CITMA) como organismo rector de la actividad en materia de ciencia, tecnología, medio ambiente y uso de la energía nuclear, propiciando la integración coherente de estas en el desarrollo sostenible del país.

A finales de los 90′ el país entra en un proceso de Informatización de la Sociedad definido como el proceso de utilización ordenada y masiva de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para satisfacer las necesidades de información y conocimiento de todas las personas y esferas de la sociedad. A pesar de que hasta nuestros días leyes norteamericanas han limitado el desarrollo de las comunicaciones en el país desde el 2008 el país ha aumentado su ancho de banda en la transmisión de salida en un 63 por ciento, y en la entrada un 40 por ciento.

A partir del 2002 se ha extendido la enseñanza de la computación a todas las escuelas del sistema nacional de educación y se han constituido los Joven Club de Computación y Electrónica en todos los municipios llegando a existir más de 600 instalaciones en todo el país. A la par se creó la Universidad de las Ciencias Informáticas encargada de formar a los profesionales y especialistas que garantizan la explotación máxima de las NTIC’s en todo el territorio. Este centro educacional ha graduado hasta este 2009 cerca de 6 000 mil ingenieros en ciencias informáticas.

El sector de las Telecomunicaciones también ha logrado favorables avances sobre todo en lo referido a las conexiones con la red de redes Internet. En este sentido se han desarrollado convenios de colaboración con la República de Venezuela para la conexión de un cable de fibra óptica que permitirá la transmisión de gran cantidad de información, más rápido y con mayor calidad. Esto propiciará también el desarrollo de la cooperación mutua y de trabajos conjuntos en la ciencia y la cultura que ya se fomentan entre ambos países.

El desarrollo científico alcanzado por el país, se ha nutrido también de la innovación de los propios trabajadores de este sector, expuestos en los Forum de Ciencia y Técnica, evento con una experiencia de 27 años ya en el país (12 años como Forum de Piezas de Repuesto y 15 como Forum de Ciencia y Técnica), que incorpora tanto a los miembros de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadotes (ANIR), como a los de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) y a los especialistas e investigadores de las entidades de ciencia y tecnología. Todo ello ha permitido la masiva incorporación del talento del pueblo con su creatividad e inteligencia a la búsqueda de soluciones internas a las difíciles circunstancias a las que se enfrenta a diario el país.

Otro de los programas priorizados en el sector de la Ciencia y la Tecnología a nivel nacional es el Programa Científico Técnico Ramal adscrito al  Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (CITMA) cuyo principal objetivo es crear una moderna y eficiente red digital de contenidos, productos y servicios derivados de la Ciencia y la Innovación tecnológica; a fin de explotar eficientemente las Tecnologías de Información y las Comunicaciones.

El esfuerzo del gobierno cubano en el área de la Ciencia y la Tecnología ha sido reconocido  por personalidades del sector a nivel internacional. Este noviembre de 2009, Herman Van Hooff, director de la oficina regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), reconoció la contribución científica cubana a la paz y al desarrollo; al intervenir en el acto nacional por la celebración del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo. El propio directivo  destacó que la Isla trabaja para cumplir los acuerdos internacionales y gracias a sus continuos esfuerzos, será una de las primeras naciones en alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio.

Al decir de la especialista cubana y directora del Instituto Carlos J. Finlay,  Doctora Concepción Campa “…La ciencia revolucionaria cubana le ha aportado a la ciencia mundial en varios sentidos; por supuesto, con aportes de nuevos descubrimientos en todos los campos, destacándose en particular los relacionados con la salud, pero también en demostrar cómo, cuando se unen la voluntad de un gobierno con la colaboración entre los centros y entre los propios científicos, la consagración y espíritu de servicio y el desinterés personal, se puede hacer la más divina de las ciencias, sin que medien grandes volúmenes de recursos que por lógica no existen en los países pobres.”[3]


Vea Además:

 

Fuentes:

Resultados de la Ciencia en Cuba. [en línea] Disponible en: http://resultados.redciencia.cu/historia/periodo_5.php (Consultado el 30 de octubre de 2009)

Programas Nacionales de Ciencia y Técnica. Red de la Ciencia. Disponible en: http://www.redciencia.cu/geprop/pnct.html (Consultado el 24 de octubre de 2009.)

Reconoce Unesco aporte de la ciencia cubana al desarrollo. Red de la Ciencia. 10 de noviembre de 2009. [en línea]Disponible en: http://www.redciencia.cu/noticias/noticias_int.php?not=841 (Consultado el 11 de noviembre de 2009)


[1] 2008: El reto de tres huracanes y una crisis económica global. Desafíos del Desarrollo Económico. Sitio del 50 Aniversario de la Revolución Cubana. [en línea] Disponible en: http://revolucioncubana.cip.cu/logros/desafios-del-desarrollo-economi (Consultado el 29 de octubre de 2009.)

[2] El Instituto Carlos J. Finlay  produce vacunas contra la meningitis B y C, la leptospirosis, la fiebre tifoidea; la antitetánica, la antidiftérica y la antitosferina además de que entrega elementos que forman parte de vacunas contra el cáncer.

[3] Pérez Sáez, Dora; Campa, Concepción. Ciencia pintada con el pincel del humanismo. Juventud Rebelde.  28/12/08 pag.: 08