Oporto

En una céntrica plaza de esta ciudad, el monumento al Infante Enrique lo muestra con un brazo extendido como señalando el camino que un día iniciaron sus naves para el encuentro globalizante de culturas que por su iniciativa se produjo desde el siglo XV.

Enfrente se halla su casa natal, y a un costado del parque, el edificio de la bolsa que también alberga la Cámara de Comercio local; en el fondo un antiguo mercado.

Por la audacia de este legendario hijo de Oporto (o simplemente Porto si se emplea el idioma portugués) que permitió el descubrimiento de las rutas marinas hacia Africa, Asia y América a partir de 1450, y la privilegiada posición geográfica, el comercio se desarrolló pronto aquí y con él las exportaciones del vino que da fama mundial a esta región.

Entre los ríos Duero y Miño desde 1097 se había creado un condado independiente con el nombre de Portucale: el primer núcleo del futuro Portugal.

Ya en el siglo XIX, el movimiento comercial de Oporto se concentraba en torno al río Duero y en 1834 se decidió la construcción de la aduana (alfandega) finalizada 33 años después. El vetusto edificio de granito desde donde salieron por mucho tiempo las exportaciones del famoso Oporto ha sido remozado completamente.

En la llamada Nueva Alfandega, situada en una zona declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, el oportuno asunto de la VIII Cumbre en medio del estallido de la crisis económica que amenaza convertirse en global hará de éste un foro ideal para discutir sobre ello.