Educación para la Inclusión Social

La educación es un derecho humano fundamental, indispensable para poder realizar todos los demás derechos. Los instrumentos normativos de las Naciones Unidas y la UNESCO estipulan las obligaciones jurídicas internacionales del derecho a la educación. Estos instrumentos promueven y desarrollan el derecho de cada persona a disfrutar del acceso a la educación de calidad, sin discriminación ni exclusión. Sin embargo, millones de niños y adultos siguen privados de oportunidades educativas, en muchos casos a causa de la pobreza; de ahí que les corresponda a los gobiernos el cumplimiento de las obligaciones de brindar una educación con calidad.

Consulte además los compendios Informativos:

Cuando se ofrece una educación con calidad, sin distinción de ninguna naturaleza, conlleva a transitar hacia un enfoque que considere la diversidad de identidades, necesidades y capacidades de las personas, favoreciendo el pleno acceso, la conclusión de estudios y los logros de aprendizajes de todos, con especial atención a quienes se encuentren en situación o riesgo de exclusión. Cuando se ofrece una educación con calidad, sin distinción de ninguna naturaleza, conlleva a transitar hacia un enfoque que considere la diversidad de identidades, necesidades y capacidades de las personas, favoreciendo el pleno acceso, la conclusión de estudios y los logros de aprendizajes de todos, con especial atención a quienes se encuentren en situación o riesgo de exclusión.

El movimiento de la inclusión ha surgido con fuerza en los últimos años para hacer frente a los altos índices de exclusión y discriminación y a las desigualdades educativas presentes en la mayoría de los sistemas educativos del mundo. Un aspecto clave de la inclusión es conseguir la plena participación de todas las personas en las diferentes  esferas  de la vida humana. Entre las diferencias más notables se encuentran la lengua, la cultura, la religión, el sexo, la discapacidad, el estado socioeconómico, el marco geográfico y otras  que muestran la multiculturalidad existente en la educación básica, media y superior.

Uno de los factores que genera desigualdad en los sistemas educativos de América Latina es la segregación  social  y  cultural  de  las  escuelas,  que  reproduce  la  fragmentación  presente  en  las sociedades y limita el encuentro entre distintos grupos.

Los  grupos  sociales  más  desfavorecidos, son los  pueblos  indígenas y los afrodescendientes,  que constituyen más del 30 % de la población de la región, o  los  hijos  de  emigrantes que  tienen normas, valores, creencias y comportamientos distintos que en general no forman parte de la cultura de las escuelas, lo cual influye de manera importante en el menor progreso de estos alumnos y en el abandono de la escuela.

Durante las últimas décadas se observan grandes avances en el acceso del sector femenino de la sociedad a la educación. No obstante en algunos países subsisten inequidades, que se manifiestan en la menor permanencia de las niñas y las jóvenes en el sistema educativo, pues aún en los países cuyos promedios  en educación primaria indican paridad,  se evidencia un rezago de las niñas en las zonas rurales e indígenas.

Otro de los factores de exclusión es presentar alguna discapacidad: solo del 20 al 30 por ciento de los niños con discapacidades asisten a la escuela en los países de la región.

Según el Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, pese a los grandes avances que se han registrado  en materia de educación en América Latina y el Caribe en la última década, aún hay 4.2 millones de niños y niñas en edad escolar que no asisten a la escuela.

Avanzar hacia una mayor equidad en educación sólo será posible si se asegura el principio de igualdad de oportunidades; dando más a quién más lo necesita y proporcionando a cada quien lo que requiere,  en  función  de  sus  características  y  necesidades  individuales,  para  estar  en  igualdad  de condiciones  de  aprovechar  las  oportunidades  educativas.  No  es  suficiente  ofrecer  oportunidades educativas, hay que crear las condiciones para que todos y todas puedan aprovecharlas.

 

Fuentes:

  1. Eric Calcagno, Alfredo. (1997). El financiamiento de la educación en América Latina. Revista Iberoamericana de Educación. No.14.  [en línea] Disponible en: http://www.rieoei.org/oeivirt/rie14a01.pdf (Consultado el 23 de noviembre 2010)
  2. Observatorio ciudadano de la Educación. [en línea] Disponible en: http://www.observatorio.org/ (Consultado el 23 de noviembre 2010)
  3. UNESCO [en línea] Disponible en: http://www.unesco.org/new/es/education/themes/leading-the-international-agenda/right-to-education/ (Consultado el 23 de noviembre 2010)