Antecedentes


La idea de convocar una reunión de mandatarios iberoamericanos se planteó en España hacia fines de la década del 70, cuando se comenzaron a idear los proyectos conmemorativos de los 500 años del primer viaje de Cristóbal Colón a América.

México acogió con gran interés esa iniciativa y propuso dar a la Cumbre un sentido político, con vistas a identificar espacios comunes para lograr una mayor coordinación y cooperación entre los países iberoamericanos.

Con tal propósito, ofreció la Ciudad de Guadalajara como sede de la Primera Cumbre. Brasil, España y México constituyeron una Troika para promover esta iniciativa. Se acordó que la primera Cumbre se celebrase en México, en 1991, la segunda en España, en 1992, y la tercera en Brasil, en 1993.