Discurso del presidente de Costa Rica, Rafael Angel Calderón Fournier

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA Rafael Angel Calderón Fournier, EN OCASIÓN DE LA PRIMERA CUMBRE IBEROAMERICANA, Guadalajara, México, 18 de julio de 1991.

UN MUNDO QUE NACE

Hoy la historia nos convoca para dejar atrás un mundo en decadencia. Para marchar hacia el encuentro de un mundo en nacimiento.
Toda edad media termina engendrando un renacimiento. Y hoy nos encontramos en el medio del camino de un nuevo renacimiento. Hay, por cierto, quienes se aferran ciegamente al dogma del mundo que desaparece; hay también, visionarios que se adaptan con inteligencia al mundo que nace.
Han caído los muros reales. Pero sobre todo, empiezan a caer los muros de la mente. Los rígidos bloques ideológicos empiezan a ser sustituidos por las alianzas económicas. Esta cumbre es un ejemplo de una historia donde las esperanzas rebasan las fronteras nacionales. Como haciendo realidad el programa del filósofo Heráclito: hoy todo fluye desde el viejo mundo hacia el mundo nuevo.

REVOLUCIÓN DEMOCRATICA

En Iberoamérica, hemos presenciado el tránsito desde las dictaduras hasta las democracias. Después de dolorosas experiencias los pueblos escogieron la democracia frente a la dictadura. No importa el signo de las doctrinas o intereses que aspiraban a la legitimación de esas dictaduras. Hoy sabemos que la democracia no es solamente gobierno para el pueblo sino también gobierno del pueblo y por el pueblo. Porque la democracia verdadera no se agota en los marcos formales de unas elecciones correctas y libres, sino que necesita de los vientos revitalizadores de la participación popular. La democracia nueva es democracia participativa. Desde la Europa Central y del Este hasta la misma Unión Soviética y, por supuesto, en la Península Ibérica y en la América Latina, una misma corriente arrolladora y creativa ha desembocado en la victoriosa revolución pacífica de la democracia.

DESARROLLO CON ROSTRO HUMANO

Amigos de Iberoamérica y del Mundo:
Como dijimos en la otra oportunidad, la única guerra que queremos pelear ahora en Centro América es la guerra contra la pobreza. Una guerra en la que el gran objetivo estratégico es la toma de la plaza fuerte del desarrollo. Una guerra en la que los objetivos tácticos son el incremento de la producción, la mejor distribución de la riqueza, la protección del ambiente, el aumento de las inversiones y el comercio libre. Una guerra en la que las armas deben ser fundidas para convertirse en herramientas y equipos que fecunden nuestros campos y eleven nuestras tasas de crecimiento.
Democracia y desarrollo; desarrollo y democracia; binomio indestructible de bienestar popular.
No queremos una democracia vacía, sin sustento, donde los pueblos simplemente votan cada cuatro o seis años en medio de la miseria y la ignorancia. No aceptamos un seudo desarrollo de élites militares que al final termina en crecimiento con desigualdad y en producción sin participación ni libertad.
Peleamos frente a un adversario que se alimenta día a día de numerosos aliados. Nuestro adversario, la pobreza y el subdesarrollo, se nutren, día a día, de sus aliados la injusticia social, la violencia y la guerra, el burocratismo, la ineficiencia y el excesivo proteccionismo.
Para vencer recurrimos a las imbatibles armas de la justicia, la no violencia y la paz. Para alcanzar la victoria empuñamos las armas de la reforma y la modernización estatal, de la reforma económica y la apertura comercial. Con la participación de muchos amigos, también empuñamos las armas de los acuerdos de libre comercio que incrementan las inversiones, lo flujos comerciales, la producción y el empleo.
Velozmente los estadistas van comprendiendo que la vía hacia el desarrollo pasa por la construcción de una economía de mercado bajo la orientación estimulante de un estado promotor del desarrollo y en medio de un escenario de garantías sociales y participación popular. Esta es la vía, sin duda, para avanzar hacia el desarrollo con rostro humano.

SALVAR EL PLANETA

Cada año que pasa los bosques se hacen más pequeños, los desiertos aumentan de tamaño, la capa superior del suelo se hace más delgada y los ríos se contaminan. Cada año que pasa el planeta se calienta, la capa de ozono se destruye y la variedad de plantas y animales disminuye. Durante siglos, el hombre ha pensado en el tema de la seguridad en términos militares. Hoy, sin embargo, comprendemos que las crisis ecológicas amenazan nuestra seguridad. En el manejo de nuestra nave tierra, no podemos pensar en términos de nacionalidades o ideologías. La salvación del planeta nos llama a una acción concertada.
En el mundo que nace, el desarrollo tendrá que ser compatible con la protección ambiental. Poco a poco los hombres están aprendiendo a valorar sus acciones desde el punto de vista de su impacto con la naturaleza. Salvar la naturaleza y salvar la tierra para salvar la esperanza y el futuro de la especie humana.

ALIANZA CONTRA EL NARCOTRÁFICO

El negocio transnacional de la droga se ha convertido en otra grave amenaza contra las nuevas democracias. Ningún habitante de la Tierra puede suponer que su país esté inmunizado frente al poder del narcotráfico. La naturaleza internacional de la amenaza nos convoca a respuestas de dimensión internacional.
Estamos ante una hidra gigantesca que incluye la producción, el procesamiento, el tráfico y el consumo de la droga. Hay países preferentemente productores. Hay países preferentemente consumidores. Y hay países escogidos como puentes o sitios de paso. En algunos casos, los barones de la droga han llegado a crear justificaciones ideológicas para dar legitimidad a su tenebrosa actividad. Verdaderos ejércitos privados han llegado al nivel de la actividad política. Particularmente reprochable es la vinculación entre narcotráfico y terrorismo.
En algunos de nuestros países hemos avanzado en la lucha contra este enemigo mortal de las democracias. Pero no estamos satisfechos. Es la hora de una gran alianza internacional de gobiernos en lucha contra el narcotráfico.

LIBERTAD DE COMERCIO

Amigos y amigas:
Vivimos en un mundo donde la historia habla con el lenguaje de la libertad. Libertad política para favorecer el pluralismo y la participación popular. Libertad religiosa en un clima de mutua tolerancia. Libertad cultural para que florezcan las escuelas de arte y pensamiento. Libertad de comercio para incrementar la producción y las relaciones fraternales entre las naciones. Libertad económica para escribir sobre las páginas de la historia el libro del desarrollo. Libertad, en fin, para marchar al encuentro del mundo que nace. Un mundo que cada vez más claramente se asemeja a un nuevo renacimiento.