Discurso del presidente de Honduras, Rafael Elías Callejas

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE HONDURAS Rafael Callejas, EN OCASIÓN DE LA PRIMERA CUMBRE IBEROAMERICANA, Guadalajara, México, 18 de julio de 1991.

Sin duda alguna la historia recogerá dentro de pronto, porque el tiempo para la humanidad pasa muy rápido, esta cita histórica como uno de los grandes esfuerzos realizados por el hombre latinoamericano; vendrán centenares de comentarios, títulos, que van a escribir abundantes páginas acerca de sus logros. Esto será sin duda alguna la visión histórica de ese hecho trascendente.

Pero lo fundamental para nosotros, los que tenemos las grandes e insoslayables responsabilidades de cara a nuestros pueblos, es tener la conciencia plena que lo importante no es encontrar u olvidar a los responsables de nuestra historia, sino que lo verdaderamente importante es que hoy nos hemos unido en una conjunción de íberos y americanos que desde hace ya 500 años formamos una nación que tiene un destino propio, una naturaleza suya y una necesidad impostergable de hablar sinceramente para encontrar el obligatorio destino común.

En suma, esta Nación así compartida, que constituye la nación iberoamericana, por primera vez en la historia de la humanidad se reúne por medio de sus mandatarios para decirnos mutuamente cómo vemos las realidades particulares de nuestros Estados y qué esperamos en el tercer milenio para todos nuestros pueblos.

Sería simple expresar que deseamos que nuestras naciones y sus pueblos ya no sufran la pobreza secular que han padecido muchos desde el inicio mismo de sus vidas. Pero la realidad es que a nosotros, responsables actuales de nuestras naciones, nos corresponde dictar las medidas al interior de nuestros Estados, con decisión, con valentía. Aún a sabiendas de los costos que estas acciones tienen al extenderse.

Porque definitivamente los sacrificios del momento no significan nada en relación con el nuevo sendero de nuestras sociedades que transitarán cosechando los beneficios de las medidas austeras y reflexivas que permitirán el erigirse en el nuevo latinoamericano, profundamente satisfecho, que sus dirigentes actuales supieron con visión de futuro diseñar el camino que les permitirá lograr una mejor calidad de vida.

La sociedad en nuestro mundo está encontrando nuevos cambios en su búsqueda afanosa para construir una mejor sociedad en el tercer milenio.

Hemos creído que se han tomado decisiones que permitirán al hombre nuevo estadios de bienestar, porque realmente nos estamos enfrentando al nuevo siglo de progreso que reclama creatividad y decisión. Será el siglo del progreso en un ambiente de paz de las naciones; será el siglo del predominio de la libertad auténtica; será el siglo en donde desaparece el drama de la guerra y la violencia homicida; será el siglo en donde no veremos más destrucción del hombre por el hombre; será el siglo en donde el respeto a la dignidad del ser humano se convierta en el marco de todo el quehacer universal.